Frases tristes de amor

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Frases tristes de amor
Puede que queme hoy un poco de mi espíritu para calentar mi aliento que está helado sin ti.
No hay nada más dañino para el amor que el orgullo. Se antepone a la razón y destroza cada sentimiento bonito con una tosca crueldad.
Pocas cosas tienen menos sentido que dos personas que se quieren y no llegan a estar juntas por no hacer frente a sus miedos y a sus circunstancias.
El enamorado sigue sentado, esperando mentalmente a que la decisión se tome una noche al atardecer, mientras se pone el sol... esperando a que se vaya la incertidumbre.
La tristeza es un parásito que se instala en nuestro corazón para engullir cualquier atisbo de alegría.
En la batalla por ver quién tiene la razón en esta estúpida conversación que sólo nos hace daño, dime quien crees que será el vencedor.
Pocas cosas duelen tanto como darte cuenta que amaste un espejismo, pero también pocas cosas te pueden hacer más fuerte.
Cuando me miras, sé que la mitad de dos no es uno, sino que el verdadero resultado es la palabra soledad.
Al ingenuo se le puede engañar dos veces. Al que ama, sólo una.
Lo más triste fue mirarte a los ojos y no reconocer nada de mí en ti.
No sé si es más triste haberte querido o haber pensado que podía haber algo bueno en ti.
Lo más triste del amor es renunciar a él por temor a volver a equivocarse. El amor es para valientes.
Tanto tiempo estuve pendiente de ti que perdí mi vida, que ya no tiene sentido sabiendo que no me seguirás.
El verano consumirá vuestro amor otoñal. Su fuego y su vida salpicará a los amantes que no se encadenen con seguridad el uno al otro.
Soy sumiso de tus  palabras y de tus actos, porque aunque sé que no me querrás jamás, duele menos sentirte a mi lado, aunque solo sea por egoísmo.
Me gusta pasear por los lugares que juntos recorrimos, porque, de alguna manera, me devuelven el calor de los días felices.
Un corazón roto es como un oso pardo: necesita su letargo invernal para renacer con fuerza al llegar la primavera.
Sólo se puede dar la bienvenida al amor despidiéndose de los miedos.
Es curioso ver cómo dos personas que se quieren pueden llegar a hacerse tanto daño tratando de defender un orgullo que, de hecho, no sirve absolutamente para nada.
Lo único eterno en nuestro amor son las interminables horas que llevo esperando  un gesto que me haga pensar que aún me quieres.