Frases de Jlazett

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Frases de Jlazett
Quién nunca derramó una lágrima por amor, nunca amó de verdad. Quien nunca recibió una lágrima ajena, nunca fue amado.
No puede haber amistad cuando la persona que te la pide te ha roto el corazón de manera cruel y despiadada.
No importa cómo nos enamoramos sino de quién. Esta es la cuestión más misteriosa e importante de todas.
Para poder amar de forma sana hay que despojarse primero de dos cosas: del egoísmo y del miedo.
No se puede hablar de amor cuando se tiene la boca llena de mentiras.
El primer amor te marca, eso es muy cierto, pero sólo hasta que las heridas y el aprendizaje continuo te van enseñando a amar bien.
El primer amor, el primer beso… Esos momentos deben guardarse en un lugar muy seguro de la memoria porque se trata de experiencias únicas y tan intensas que nos reconfortarán como el mejor calmante cuando la vida nos hiera irremediablemente.
La amistad debe ir unida al amor cuando hay una relación pero cuando se convierte en el único elemento de la misma, el sufrimiento es inminente.
Pocas personas llegan a conocer el amor eterno porque para ello hay que tener el alma limpia de miedos.
La amistad y el amor pueden darse en este orden, nunca al revés.
¿Quién es la persona correcta? ¿Cómo saber que ha llegado a tu vida? Simplemente lo sabrás si de forma casi mágica comienzas a mirar al futuro sin miedo.
Lo más triste es cuando te das cuenta de que el que creías que era tu gran amor se ha convertido ahora en un completo desconocido.
Amar con miedo es como vivir sin aire: poco a poco se irá apagando de manera irremediable.
Si alguna vez has pensado que a pesar de lo malo te quedas con lo bueno, es que has estado con la persona correcta.
Lo más agrio del amor es cuando tras una despedida te preguntas cómo has podido compartir tanto tiempo con esa persona que se ha ido.
Si alguien te hiere tanto que de pronto sientes que has caído en un pozo y no sabes cómo salir, recuerda que el que ama siempre vence.
Quien dijo que las despedidas eran tristes está claro que nunca se despidió de un mal amor.
Yo no te diré adiós, te diré "hasta siempre" porque aunque decidas marcharte, en el fondo de mi corazón sé que siempre habrá una puerta abierta para ti.
No hay nada más dañino para el amor que el orgullo. Se antepone a la razón y destroza cada sentimiento bonito con una tosca crueldad.
El amor es caprichoso y exige su momento, quien no sabe verlo no merece sus bondades.