Frases de despedida

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Frases de despedida
¡Adiós! En esta palabra - palabra fatal -, aunque se encierran promesas, esperanzas y fe, alienta la desesperación.
Te digo adiós y acaso con esta despedida Mi más hermoso sueño muere dentro de mí. Pero te digo adiós para toda la vida, Aunque toda la vida siga pensando en ti.
Te digo adiós, y acaso te quiero todavía. Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós. No sé si me quisiste... No sé si te quería... O tal vez nos quisimos demasiado los dos. Este cariño triste, y apasionado, y loco, me lo sembré en el alma para quererte a ti. No sé si te amé mucho... no sé si te amé poco; pero sí sé que nunca volveré a amar así. Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo, y el corazón me dice que no te olvidaré; pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo, tal vez empiezo a amarte como jamás te amé. Te digo adiós, y acaso, con esta despedida, mi más hermoso sueño muere dentro de mí... Pero te digo adiós, para toda la vida, aunque toda la vida siga pensando en ti.
Mi amor, dices que no hay amor a menos que dure para siempre. Tonterías, hay episodios mucho mejores que la obra entera.
Dime adiós de corazón, sin miedos y sin pena. Déjame ir y recoger los pedazos de mi alma.
No me voy a despedir de ti, no puedo. Para mi tu siempre serás sal y arena en la costa norte de mi vida.
Desde que te fuiste, la palabra soledad tiene tantas sílabas como días llevo sin poder verte.
Adiós amor, no te vayas muy lejos que en cuánto salga mi tren iré a tu reencuentro.
Di adiós y no temas encontrar soledad, porque ella es el inicio de una nueva búsqueda de amor.
¿Una despedida tiene que ser triste? Yo casi celebro una fiesta el día que saliste por la puerta. Jamás sentí tanto aire puro entrar en mis pulmones después de una cárcel de mentiras tan larga.
Siempre es mejor asumir un adiós definitivo, porque esa despedida es la hoja de tu vida pasando hacia otro capítulo.
Quién no haya sentido alguna vez el mundo abrirse bajo sus pies al ver a la persona amada partir, no ha amado de verdad.
Aún queriéndote, te quiero lejos. Qué sensación tan amarga e irónica al mismo tiempo.
Quien dijo que las despedidas eran tristes está claro que nunca se despidió de un mal amor.
Yo no te diré adiós, te diré "hasta siempre" porque aunque decidas marcharte, en el fondo de mi corazón sé que siempre habrá una puerta abierta para ti.
Te fuiste y se redujo a cenizas todo lo que yo amaba.
El dolor de una despedida no dura más que el tiempo que tarda uno en girar la cabeza para encontrar el verdadero amor.
Para despedirte de tu antiguo amor debes llorar, sacar de dentro lo que te hacía daño, y curar el rastro de esa lucha interior.
Una despedida no siempre tiene que ser un adiós. El "adiós" es para el que no ama, el "hasta luego" para el que sí lo hace.
Puedes admitir una derrota, para levantarte del camino en el que te sentaste un día para no avanzar y poder retomar las cosas buenas de la vida, como un nuevo amor.