Frases de primer amor

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Frases de primer amor
El primer amor es fugaz, intenso y doloroso pero nos prepara para el verdadero amor con paciencia y determinación como el mejor de los maestros.
Cual árbol, de niña nacieron en mí la rama de la ilusión, la rama de la confianza, la de la pasión, la de las nuevas sensaciones, la del dolor y la del sacrificio y todas ellas se han vuelto imposibles de cortar porque el primer amor no se olvida jamás.
El amor infantil suele pertenecer al verano, el de juventud a la primavera y, el último y definitivo, a todas las estaciones.
El sabor del primer amor lo recuerdo con olor a chicle trident sabor fresa.
El primer amor nos hace sentir tan especiales que es incomparable. Mil mares no dejan la arena limpia de esos tiernos besos, de esos largos paseos y del sentir de que el mundo está en la mano de aquel que por primera vez nos mira.
Los primeros amores son la puerta de entrada a los primeros sinsabores.
Disfruta de esa persona a la que amas porque con ella vas a pasar momentos de felicidad que jamás se repetirán. Porque a cada persona a la que amas, la amas por primera vez en algún momento.
El primer amor nos hace pensar que no podremos sentir jamás nada parecido. Pero el amor siempre consigue sorprendernos.
Mi primer amor me dejó con el corazón inapetente en ganas de probar más amor.
La primera vez que te enamoras pierdes el sentido de la razón y del tiempo. Deliciosa locura.
Hay quien encuentra una pareja, su primer amor, y cree que es el único y mejor que existe, hasta que aparece el verdadero amor y todo se desvanece.
La inocencia del primer amor se corroe con los excesivos conocimientos y pequeñas manías que adquirimos después del primer desamor.
El primer amor nunca se olvida, se transforma y toma forma a lo largo de nuestra vida.
El primer amor es locura, ingenuidad, pasión, confianza, inseguridad, entrega, soñar, sentir, caricias, abrazos, melancolía... en fugaces instantes que nos gustaría convertir en eternos.
Siendo una niña, el profesor me preguntó la tabla del dos y yo no supe más que escribir nuestros dos nombres en la pizarra.
El primer amor nunca se olvida simplemente porque no es posible borrar de la mente una tormenta de emociones que nos hace elevarnos por encima de todo lo que creíamos saber.
El primer amor suele ser el más inmaduro de todos, no por la poca premeditación o picardía, sino porque aún albergamos un corazón no endurecido por el desengaño.
Los amores de juventud suelen conocer la geografía de lo inhabitado: no hay ninguno que no haya buscado un parque, un portal vacío o un recóndito lugar donde esconderse.
Cuanto más tiempo pasa y más viejo me siento, más recuerdo aquel primer amor que me hizo descubrir la emoción de vivir.
El primer amor suele nacer con una vocación secreta y silenciosa. Quizá, precisamente por eso, permanecerá siempre en la memoria.