Frases tristes de amor

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Frases tristes de amor
Cuando te conocí, me enamoré de ti, pero nunca pensé que llegaría a derramar lágrimas por no estar junto a ti.
Cuanto más grande sea tu esperanza, mayor podría ser tu decepción.
El amor es hermoso, sólo mientras duran el contraste y el deseo; después todo es debilidad y costumbre.
El más difícil no es el primer beso sino el último.
El amor prolongado es posible -aun siendo un amor feliz- porque no es fácil poseer a un ser humano hasta el final, conquistarlo hasta el final -siempre se abren fondos nuevos, cuartos traseros del alma nuevos, aún no descubiertos, y también hacia ellos alarga sus manos la infinita ansia posesiva del amor-. Pero el amor finaliza tan pronto como sentimos un ser como limitado.
Muy frecuentemente las lágrimas son la última sonrisa del amor.
El más difícil no es el primer beso, sino el último después de amar.
Todos los amores terminan mal, porque todos los amores terminan.
Es mejor haber amado y perdido que no haber amado nunca.
El amor nace de nada y muere de todo.
Quisiera ser la rosa que has cortado, y que a tus labios llevas tantas veces, quisiera ya ves, igual que ella besarte, aunque después me llegara la muerte.
En el amor todo queda roto en el momento en que uno de los dos amantes ha pensado que la ruptura es posible.
No hay más muerte que la ausencia de amor.
Cuando el amor le hiere, cualquiera se hace poeta, aunque antes nunca hubiese sido favorecido por las musas.
Todo en el amor es triste, mas, triste y todo, es lo mejor que existe.
No hay nada tan conmovedor como un enamorado que se llega a las puertas de la amada y cuenta sus dolencias a los goznes y a los cerrojos.
Dura es la ley de amor, pero por dura que sea, hay que obedecerla, pues la tierra y el cielo por ella están unidos desde el fondo de las edades.
El amor es una herida que siempre deja señal.
Normalmente cuando las personas están tristes, no hacen nada. Se limitan a llorar. Pero cuando su tristeza se convierte en indignación, son capaces de hacer cambiar las cosas.
El amor nunca se pierde. Aunque no sea recíproco, volverá para purificar y hacer tierno su corazón.