Frases de mujeres

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Frases de mujeres
Una mujer de cuarenta años sólo tiene atractivos para aquellos que la amaron en su juventud.
Las mujeres son como las plantas de interior: necesitan el agua exacta, la luz precisa y muchas palabras dulces.
Mi superhéroe preferido es mi mujer, capaz de ser profesional en todas las artes de esta vida sin olvidar lucir su mejor vestido y su sonrisa.
Para adquirir reputación del mayor tacto social, habla a cualquier mujer como si estuvieras enamorado de ella, y a cualquier hombre como si te aburriera.
Las mujeres saben muy bien que lo que llamamos amor sublime y romántico depende, no de sus cualidades morales, sino de su manera de peinarse y del color y corte de sus vestidos.
Las mujeres con pasado suelen ser las más recomendables. En el amor, la experiencia y el error suelen ser garantía de futuro.
Y me hice mujer-salvaje, decidí ser eterna, profunda y creadora...Mis garras-rama se anclaron a la vida.
Mi mujer, aun maniática, aun mandona, aun inquisitiva, aun displicente a ratos, sigue siendo la única persona en el mundo que puede salvarme de los fantasmas del tiempo y la soledad.
Harta, es la palabra. Harta de que crean que soy dulce, delicada, paciente...¡no! Yo soy fuerte, vigorosa y luchadora.
Una mujer sin ternura es una monstruosidad social de la naturaleza; más aún que un hombre sin valor.
Una mujer hermosa, pero pobre, encuentra más amantes que pretendientes.
El amor, que no es más que un episodio en la vida de los hombres, es la historia entera de la vida de las mujeres.
En la venganza, como en el amor, la mujer es más bárbara que el hombre.
La mujer es como la sombra: si la huyes, sigue; si la sigues, huye.
En el corazón de una mujer siempre cabe un amor más.
El amor del hombre es cosa distinta de su vida, mientras que el de la mujer es su vida entera.
El amor, que no es más que un episodio en la vida de los hombres, es la historia entera de la vida de las mujeres.
No siempre es necesario que haya amor para hacer sucumbir a una mujer; hay momentos desgraciados en que la más virtuosa es la más débil.
En su primera pasión las mujeres aman al amante, y en las siguientes aman el amor.
En todo el mundo no hay una sola mujer besada cuyos labios no hayan sido tomados enteramente por sorpresa.