Frases de Mateo Gisbert

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Frases de Mateo Gisbert
Me quedé con todo mi amor sin saber qué hacer, ¿dónde meterlo? ¿dónde guardar todo lo que sentía por ti?.
Locos, deben estar locos, la burocracia y el amor son dos disciplinas incompatibles.
Siempre me había imaginado un nómada, un viajero sin rumbo en este loco mundo...y apareciste tú y mis mapa de ruta se quedó con una sola chincheta.
Hay despedidas que se quedan guardadas para siempre en el almacén de los recuerdos dolorosos.
Lo eterno de nuestro de amor perdurará en el tiempo, cual raíz milenaria, que ramifica en lo más profundo de nuestros corazones.
Amigo, un día decidiste irte y mi mundo se partió en dos. Hoy, han pasado días, meses, años...y tu hueco rellena cada hueco de mi soledad...ahora entiendo que te fuiste para estar.
Reconozco que cuando a veces estoy celoso, me reprimo, y no te digo nada...pero eres tan hermosa, tan llena de vida...tan tú...que me parece imposible no enamorarse de una persona así.
Recorrer el camino de la vida agarrado a tu mano amiga es el punto de amarre y encuentro de mi corazón marinero.
Callada te observo con un dolor punzante en mi corazón. Ya no te amo.
Aquella tarde te vi más feliz que nunca, charlabas animado, sonreías a todo el mundo...yo me sentí diminuta y olvidada...no supe entender que tú eras así...
Caminé de la mano junto a ti, una alfombra floral acariciaba la suave piel de tus pies descalzos, ceremoniosa entrega de amor que iluminó para siempre mi vida.
Tuve que retroceder tres pasos y plantarme delante de ese escaparate-café. La mujer de mi vida estaba sorbiendo té con cariño sin saber que era yo su enamorado.
El día que te conocí estabas tirada en un banco del parque tostándote al sol, me llamaste la atención por hacerte sombra y me lanzaste un botellín de agua a la cabeza...pensé, ¿a 40º es posible enamorarse?.
Me siento a un 'tuit' de ti.
Soy hombre de pocas palabras, lo sabes, soy hombre introspectivo, lo sabes, soy yo a cada minuto, una existencia dependiente de cada uno de tus latidos.
Verte por la calle cruzando de acera para no saludarme, es la experiencia más dolorosa que he tenido en mi vida.
Harta, es la palabra. Harta de que crean que soy dulce, delicada, paciente...¡no! Yo soy fuerte, vigorosa y luchadora.
La distancia que separa mi pupitre de tu pupitre es un océano inmenso lleno de tempestades.
Desde que estoy enganchado a la rueda del amor, me veo más guapo, alto y lozano...será tu madre morena...
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