Frases de Marta Salas

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Frases de Marta Salas
Dejaron de sentirse niños cuando, mirándose a los ojos comprendieron, que ese amor que les unía no tenía grabada la palabra eternidad en las pupilas.
Los amores a distancia son como los globos de fuego: al principio los vemos alejarse en el viento con romanticismo y nostalgia pero al poco tiempo se terminan apagando.
De todas las palabras que conozco, –y son muchas–, ninguna me ruboriza más que mi nombre pronunciado por tus labios.
Los amores de adolescencia son como los chicles de menta: pierden el sabor y la intensidad rápidamente.
Si el amor se siente en el estómago como una mariposa revoloteando, el día que te conocí tuve dentro mí todas las mariposas del mundo.
Mi mayor miedo no es perder al verdadero amor de mi vida, sino morir dándome cuenta de que en realidad no lo he encontrado.
Dicen que el amor disminuye el apetito, pero lo cierto es que cada vez que te miro, solo pienso en morderte y saborearte despacito.
Cuando veo tu cuerpo solo puedo pensar en los tiempos de futuro y los plurales, en palabras inmensas como la palabra eternidad.
Si jurar amor eterno es verme envejeciendo día a día junto a ti, entonces, sin dudarlo un instante, puedo prometértelo.
Los piropos suelen ser pequeñas mentiras o verdades a medias  pronunciadas en la lengua que habla el corazón.
Cuando te cojo la mano, puedo sentir  el calor de tu amor latiendo sereno en cada fibra de mis dedos.
No existe un amor más libre que aquel que no precisa de alas.
Me gusta observarte a escondidas cuando duermes, porque tu respiración y la paz que irradias dan sentido a mi mundo.
El epicentro del mayor terremoto del mundo no se esconde bajo tierra, sino en el pecho de cualquier enamorado.
Paradójicamente, las personas que más huella suelen dejar en el nuestra vida, son precisamente aquellas que nos han hecho más daño en el amor.
Las mejores cartas de amor no se escriben con papel y boli, sino que se dictan al aire y dejas que el viento las lleve a quien corresponde.
El amor es más adictivo que el alcohol y el tabaco y no sé por qué nadie ha tenido la precaución de prohibirlo hasta los dieciocho.
Eres mi penúltimo pensamiento de la noche, el último de mi desvelos y el primer recuerdo de mis mañanas.
Las mejores parejas no son las que buscan la perfección, sino aquellas que saben disfrutar y aprender cada día de las pequeñas imperfecciones del amor.
Quisiera ser un corazón perdido y que solo la brújula de tus manos me guiase.