Frases de Honoré de Balzac

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Frases de Honoré de Balzac
El matrimonio es un combate a ultranza, antes del cual los esposos piden la bendición de Dios, porque amarse para siempre es la más temeraria de las empresas.
El matrimonio debe combatir sin tregua un monstruo que todo lo devora: la costumbre.
El amor no es sólo un sentimiento, es también un arte.
El amor es un poema enteramente personal.
En todos sitios, antes de juzgar a un hombre, la gente escucha lo que de él piensa su mujer.
Las mujeres abandonadas son las que simplemente aman; las conservadas son las que saben amar.
Lo verdaderamente mágico del primer amor es la absoluta ignorancia de que alguna vez ha de terminar.
El amor es la poesía de los sentidos.
El amor es la eterna historia del juguete que los hombres creen recibir y del tesoro que las mujeres creen dar.
Si el amor es la primera entre las pasiones es porque halaga a todas las demás.
Puede uno amar sin ser feliz; puede uno ser feliz sin amar; pero amar y ser feliz es algo prodigioso.
Cuando un hombre dice a una mujer que la ama, ella, por poco sólidas que le parezcan las bases de este sentimiento, sin razonarlo, se siente impulsada a tomarlo por verdadero, lo cree siempre.
Un hombre no debería casarse sin haber estudiado anatomía y haber diseccionado, por lo menos, a una mujer.
Estar celoso es el súmmum del egoísmo, es el amor propio en defecto, es la irritación de una falsa vanidad.
El verdadero amor es eterno, infinito. El aspecto puede cambiar, pero no la esencia. Es equilibrado y puro, sin manifestaciones violentas: se tiene los cabellos blancos y se es siempre joven en el corazón.
La mayoría de esposos me recuerdan a un orangután que intenta tocar el violín.
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