Frases románticas

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Frases románticas
El corazón tiene razones que la razón ignora: se sabe en mil cosas.
No son nube ni flor los que enamoran; eres tú, corazón, triste o dichoso, ya del dolor y del placer el árbitro quien seca el mar y hace habitable el polo.
El amor es un fruto que madura en todas las estaciones y que se encuentra al alcance de todas las manos.
El dolor es el alimento esencial del amor; cualquier amor que no se haya nutrido de un poco de dolor puro, muere.
Amor significa nunca tener que decir "lo siento".
No hay gran amor más que a la sombra de un gran sueño.
Poned atención: un corazón solitario no es un corazón.
No amamos a una mujer por lo que dice. Amamos lo que dice porque la amamos.
Si no me hubieran dicho qué era el amor, yo hubiera creído que era una espada desnuda.
El amor no puede permanecer en sí mismo. No tiene sentido. El amor tiene que ponerse en acción. Esa actividad nos llevará al servicio.
Es una locura amar, a menos que se ame con locura.
Es mucho exigirle amor, ni menos cariño, a la infancia. El amor es el egoísmo de la juventud, así como el cariño -ese largo hábito de muchos años- es el egoísmo de la edad madura.
Descubrir que somos amados por reciprocidad desengaña al enamorado del ser que ama. "¿Cómo? ¿Que es bastante modesto para amarte? ¿O bastante tonto? ¿O bien, o bien...?".
Nadie es capaz de evitar el amor, y nadie es capaz de evitar que su amor se acabe. De nosotros sólo depende usar bien el amor, vivirlo y gozarlo bien; que exista y que deje de existir no depende de nosotros.
El beber es como el amor; el primer beso es mágico, el segundo intimo, el tercero rutinario. Luego simplemente le quitas la ropa a la chica.
Tres pasiones simples pero extremadamente poderosas, han gobernado mi vida: el anhelo de amor, el deseo de saber y una compasión abrumadora ante el sufrimiento de la humanidad.
Cuando dos amantes son discretos, pasan a veces más de ocho días antes de que la gente conozca su secreto.
Las cartas de amor se empiezan sin saber lo que se va a decir, y se terminan sin saber lo que se ha dicho.
Dar amor constituye, en sí, dar educación.
El amor nace del recuerdo, vive de la inteligencia y muere del olvido.