Frases románticas

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Frases románticas
La medida del amor es amar sin medida.
Es curioso que muchas veces amar a otro es amar ciertas cualidades que pueden perderse. Nunca se ama a la persona; se aman las cualidades.
El amor sin ternura es puro afán de dominio y de autoafirmación hasta lo destructivo. La ternura sin amor es sensiblería blanda incapaz de crear nada.
La vida puede cambiar, pero no desaparecer la esperanza desvanecerse, pero no morir la verdad estar oculta, pero todavía arde el amor rechazado - pero de nuevo retorna.
Lo que se hace por amor se hace siempre más allá del bien y del mal.
Porque al igual que el amor os regala, así os crucifica. Porque así como os hace prosperar, así os ciega.
El amor coge al corazón desprevenido; nunca llega a la hora de la cita.
Quien ama, principalmente ama el amor, y sobre todo desea que el amado ame a aquel que a su vez le ama.
El amor es un deseo de disfrutar de la belleza. La belleza es un resplandor que atrae a sí el espítiru humano.
No a todo alcanza Amor, pues que no puedo romper el gajo con que Muerte toca. Mas poco Muerte puede si en corazón de Amor su miedo muere. Mas poco Muerte puede, pues no puede entrar su miedo en pecho donde Amor. Que Muerte rige a Vida; Amor a Muerte.
¿Qué es el amor si se le quitan las espinas?.
La vida es una sonrisa; el amor es un rayo facundo.
Ningún amor al mundo puede ocupar el lugar del amor.
Y el amor es la más noble fragilidad del alma.
Un roce al paso, una mirada fugaz entre las sombras, bastan para que el cuerpo se abra en dos, ávido de recibir en sí mismo otro cuerpo que sueñe; mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne, iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo. Aunque sólo sea una esperanza, porque el deseo es pregunta cuya respuesta nadie sabe.
Esto del amor por el amor, burlándose de leyes y costumbres, despreciando la vida y la tranquilidad, es nuestro privilegio, la única fortuna de los locos a los que la sociedad mira con desconfianza desdeñosa.
Amor es todo sutileza, y la mayor de todas no es engañar a los demás, sino engañarse a sí mismo.
El agradecimiento que sólo consiste en el deseo, es cosa muerta, como es muerta la fe sin obras.
Amor y deseo son dos cosas diferentes; que no todo lo que se ama se desea, ni todo lo que se desea se ama.
Un capricho se diferencia de una gran pasión en que el capricho dura toda la vida.