Frases románticas

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Frases románticas
Y para los amantes su amor desesperado podrá ser un delito... pero nunca un pecado.
Ya ves, a veces me canso de mí y de no tener valor para buscarte y cometer todo delito que este amor exija. "Quieta ahí, tus labios o la vida".
El amor no está en el otro, está dentro de nosotros mismos; nosotros lo despertamos. Pero para que despierte necesitamos del otro.
El amor es la alegría de los buenos, la reflexión de los sabios, el asombro de los incrédulos.
Sorbito a sorbito bebo tu amor; cocktail embriagor con el mejor sabor.
He revisado el diccionario y no hay vocablo adecuado para describir lo que siento cuando estoy a tu lado.
El lenguaje del amor está en los ojos.
Si el amor se siente en el estómago como una mariposa revoloteando, el día que te conocí tuve dentro mí todas las mariposas del mundo.
El amor empieza siempre por el amor.
Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor; si perdonas, perdonarás con amor.
Esos enamorados que te parecen locos, que no tienen la cordura para actuar con la razón y que ves hipnotizados por el corazón del otro, no son más que un reflejo de nuestro amor sincero.
Ofrece tu mano al que crees que te necesita, tu sonrisa a quien sabes que requiere de tu ánimo y tu tiempo a ese que te susurra al oído.
Lunita, dijo la estrella: esa chica tan bonita debe ser una sirena. Estrellita, dijo la Luna: esa chica tan bonita debe ser doña belleza.
Agarrar tu mano mientras vamos al supermercado, me hace sentir el hombre más afortunado.
Hoy voy a echar perfume de tu olor. Vainilla azucarada con sabor a mermelada.
Tus ojos traspasan lo escarpado de mi alma.
¿Quién es la persona correcta? ¿Cómo saber que ha llegado a tu vida? Simplemente lo sabrás si de forma casi mágica comienzas a mirar al futuro sin miedo.
Hace mucho calor pero tengo frío sino estoy contigo.
Equivócate amando mil veces, pero vuelve a amar mil veces más si tu sentimiento viene de muy adentro.
Para ser amado de todo corazón... hay que sufrir. La compasión es la última consagración del amor y acaso el amor mismo. Por eso de cuantos dioses han existido es Cristo el que más amado ha sido, especialmente de las mujeres.