Frases de despedida

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Frases de despedida
Me gustaría decirte hasta pronto, pero es mejor que te cuente que no habrá un reencuentro, ni una esperanza de volver a vivir lo que tuvimos.
Besarte es como hacer deporte durante varias horas: al despedirnos, siempre me quedan agujetas en el alma.
Te recordaré siempre libre y hermosa. Nos despediremos entre risas y tu recuerdo permanecerá por siempre dentro de mí.
Que esta despedida sólo sea el comienzo de una gran etapa en tu vida y que encuentres a alguien que realmente pueda hacerte feliz ya que es evidente que yo no pude.
Deja machar ese sentimiento al que deseas agarrarte por miedo a caer al vacío y levanta la mirada hacia una nueva vida sin él.
Qué triste es tener que despojarse de ese sentimiento de amor profundo hacia otra persona, que te hunde y te hace caer en un espejismo de desgracia irremediable.
Cerraré la puerta y no vendrás tras de mí. Las lágrimas que derrames entonces serán las que regarán tu futuro sin mí.
Las lágrimas que lloras por mí, serán las risas de felicidad que tendrás en tu siguiente amor. No dejes que nuestra despedida sea un adiós al amor.
Amargo es el sabor que me han dejado las huellas de tu huida.
En el amor, la peor de las despedidas es la que se sufre sin haber dicho adiós.
Las carreteras a veces son tránsitos de almas esquivas que odian las despedidas.
A veces es necesario levantarse y seguir caminando en la aventura de amar porque, es posible que nuestro destino amoroso no haya llegado todavía.
Odio los trenes que van y vienen arrebatándonos a los amores de nuestras vidas.
Jamás entenderé cómo una despedida tan corta puede alargarse en la memoria toda una vida.
Solo me queda esperar al olvido que traerá de nuevo la bienvenida a un nuevo amor que me pueda dar todo aquello que tú no me diste y aquello que me quitaste cuando te marchaste.
Si despedirme de ti es tener la certeza de volver a verte, levántate y vete.
La despedidas deberían de estar prohibidas. Una enorme señal que prohibiera esos momentos de silencio que desgarran por dentro y que solo nos dejan un adiós por respuesta.
Jamás podré decirte adiós o hasta luego pues te llevo tan adentro en mis entrañas que siento que nada será capaz de alejarme de ti.
Es probable que en otro momento de mi vida, esta situación hubiese sido una de las más tristes pero no he de sentir melancolía para sacar de mi vida a quien nunca me mereció.
No existe despedida más dolorosa que la de la indiferencia y el abandono.