Frases de desamor

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Frases de desamor
Las rupturas son como la estela que dejan los aviones: cuanto más grandes son, más tiempo cuesta que desaparezca la estela y el rastro de su herida.
Me gustaría saber qué pasó, qué hicimos mal y por qué todo esto se acabó cuando aún quedaba amor. Pero ahora ya es tarde y nuestros besos se quedaron en el pasado.
Me dejaste sin aliento, exhausto y sin vida...te has llevado todo mi amor y encima dices que la culpa es mía.
Luche tanto por ti mientras te amabas a ti misma, que cuando comenzaste a quererme mi corazón ya no latía.
Me quedo con lo bueno vivido, ignoro lo malo. A cambio sólo te pido que desaparezcas de mi vida con la misma facilidad con la que traicionaste mis sentimientos.
Sé que no te mereces mi tiempo ni tampoco mis pensamientos, pero no puedo evitar sufrir por lo que pudo haber sido, por lo que pudimos haber tenido.
Te amaba tanto, que tu engaño, se ha tornado en el más oscuro desencanto.
Las rosas son las flores del desamor, porque con ellas podemos recomponer las huellas que nos dejaron las espinas.
Decir que un desengaño amoroso nos fractura el corazón en mil pedazos, es una hipérbole. Pero sí es cierto que nos deja alguna que otra astilla.
No me siento tan triste por tu traición como por la forma en que has intoxicado el amor puro que te di.
No se trata de enseñar qué está bien o qué está mal. Cuando uno ama de verdad todo el sentido común nos viene de repente y sentimos que no es necesaria la experiencia para saber cómo actuar ante un beso o ante una lágrima.
Tal vez algún día entiendas que el amor no se puede manejar como si de un juguete se tratara: el sólo se desvanece cuando no encuentra espacio para seguir creciendo en libertad.
Acabemos de una vez, pero deja que me vaya. Suelta esa soga que no me deja alejarme de ti, hazme libre y vete lejos por favor.
No recuerdo cuando fue. Sólo sé que un día mi corazón se cansó de esperar tu respuesta y simplemente se dejó morir.
Aunque me abandones, aunque me dejes inmóvil en tu camino como un objeto roto y olvidado, hay algo de lo que no podrás desprenderte: el peso de la memoria.
No importa que el miedo no te deje ver la realidad, nuestro corazón siempre sabe cuándo es el momento de partir.
Cuando necesitas experiencia para saber cómo reaccionar ante un beso, una caricia o un abrazo, es probable que lo que sientas pueda llevar cualquier nombre menos el de amor.
Aunque busco pretextos para negarlo y razones en tus actos para no verlo, en realidad sé que, lo único que pasará entre nosotros, es el tiempo.
El amor se muestra constante incluso en sus peores momentos: progresivamente nos va cegando y progresivamente también se va pudriendo en nuestro interior cuando no encuentra con qué seguir creciendo.
Lo peor de esta despedida es que llenas tus maletas con reproches y dejas todo el dolor en esta sala de estar.