Frases de amor divertidas

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Frases de amor divertidas
Deberían existir los mandos a distancia, para esos momentos en los que la discusión llega a un punto del que no hay salida… así huir sería más fácil.
Para ser feliz con una mujer debes aprender a amar sin utilizar la razón. De lo contrario la lógica, lógicamente, terminará por estropearlo todo.
El verdadero amor es decir te quiero por la mañana con la boca llena de galletas.
Encontrar el amor de nuestra vida es como jugar al golf: aunque sea prácticamente imposible llegar de un solo golpe al último hoyo, nunca perdemos la esperanza de conseguirlo.
Cuando vuelvas a casa acércate a mi cama que tengo una cosa que decirte al oído: la próxima vez no cierres con llave y me dejes dentro.
No sé por qué dicen que se ama con el corazón. Yo sólo he amado con los ojos, con las manos y, en alguna que otra ocasión, con la cartera.
Dicen que el amor es ciego y debo de estar ya en pleno enamoramiento porque cada día me cuesta más leer el periódico.
Las relaciones son como las plantas, crecen cuando hay cuidados y buenas palabras y son especialmente frágiles en vacaciones, cuando nadie se acuerda de regarlas.
Dos personas en fase de enamoramiento experimentan los mismos procesos que un catarro: se agrava los primeros días y se alivia con el paso del tiempo.
Eres más compleja que un cubo de Rubik, pero te quiero tanto que aprendería a armarte en minutos.
En el amor lo de menos es el insulto. Lo grave es cuando empiezan los bostezos.
Le dije: Tú te lo pierdes sino me quieres...y yo tan digna ¡ni una lagrimilla!
Indiferencia ¡por favor atenta! ¡el amor pasea por esta vereda!
Las estrellas sueltan chispas y se caen del cielo cada vez que vas a buscarme porque tienes un destello más luminoso que el de la Luna del cielo.
Viendo algunas parejas, uno llega a la conclusión de que el amor agudiza todos los sentidos, excepto el de la vista.
La próxima vez que te vea te voy a comer a besos con la disculpa de que estoy a dieta y no puedo comer sólidos.
Decir te quiero es como salir a correr: al principio cuesta, luego engancha y al final no puedes dejar de hacerlo cada día.
Pensé que me ahogaba de amor cuando salté de bomba en la piscina de tu vida.
Me gustaría ser el conductor del tren de tu vida para que así te dieses cuenta de que al final tu único destino soy yo.
El amor verdadero es como los caramelos pica-pica: tras la parte ácida que nos estremece, comienza en realidad la parte más dulce.