Frases de Aroha Díaz

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Frases de Aroha Díaz
Si alguna vez te han dicho la palabra te quiero y no ha significado nada para ti, ya sabes lo que es el amor no correspondido.
Cuando crees que un amor es imposible, éste siempre consigue sorprenderte. Otras veces simplemente te enseña que no merece la pena quedarse donde no se es bien recibido.
El primer amor no siempre es el último, pero es el que nos enseña con mayor destreza.
El amor no puede sobrevivir sin una profunda amistad así como una hoguera sin un buen combustible.
No encuentro mejor manantial para calmar mi sed que tus labios, ni mejor refugio para calmar mi frío que tus brazos.
No le temo a la distancia que nos separa físicamente, sino a la que pueda interponerse entre tu corazón y el mío.
Que lástima tener que decirte adiós cuando apenas te he disfrutado. Que tengas que marcharte al cielo dejando mi mundo destrozado.
La eternidad apenas podría corromper todo lo que mi alma siente por ti, por el contrario, es el único camino posible.
Cuando decimos adiós algo se pierde en esa despedida, quizás sea la esperanza que algún día tuvimos en el futuro, quizás sean los sentimientos que nunca llegamos a gastar.
No puede haber nada más triste que una despedida no deseada.
No sabes lo que es el amor verdadero hasta que el destino pone a prueba cuánto eres capaz de soportar por la felicidad de la persona amada.
No puedes pedirme amistad cuando paso cada instante deseando poseer tus sueños.
Amar a primera vista es dejarse llevar por un sentimiento irracional del que desconocemos su procedencia pero sabemos bien cuál es su destino.
El primer amor nos enseña cuál es la verdadera fuerza que mueve la vida.
Cada día que pasa sin ti es un día de otoño: las hojas de todos los árboles que han crecido caen lentamente sobre el suelo dejando apenas el rastro de lo que un día estuvo tan vivo.
No me siento tan triste por tu traición como por la forma en que has intoxicado el amor puro que te di.
No creo que haya sido tan triste tu traición como el hecho de que la misma me gritara a voces lo ciega que había estado y lo poco que te importaba.
Tal vez algún día entiendas que el amor no se puede manejar como si de un juguete se tratara: el sólo se desvanece cuando no encuentra espacio para seguir creciendo en libertad.
El amor verdadero es aquel que nos enseña lo que realmente somos.
Me resulta imposible pensar que todo esto que me haces sentir tenga una fecha de caducidad.